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Gabriela Mistral: Poesía Por La Igualdad

Pocos son los que no conocen el nombre y al menos una parte de la obra de la chilena Gabriela Mistral. Su prolífica obra literaria le valió el Premio Nobel de Literatura en el año 1945, siendo la primera latinoamericana en obtener este galardón, y seis años más tarde, alcanzó el Premio Nacional de Literatura en su país natal.

El entorno natural en el que nació en la región de Vicuña, hizo que Mistral tuviera una fuerte conexión con la naturaleza, misma que inspiró su forma de expresarse. En sus inicios, fue redactora en periódicos locales y después pasaría a ser narradora hasta convertirse en una poeta con extraordinaria habilidad.

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Región de Vicuña, Chile. De donde es originaria Gabriela Mistral.

Adelantada a su tiempo, Mistral escribió incansablemente sobre los profesores, el magisterio y la educación en general.

Para ella, los maestros debían siempre “mostrar las bellezas y miserias de su escuela, para crear la simpatía de la ciudad hacia ella, ya que sólo conocer conduce a amar”.

Además, fue una incansable defensora de la igualdad. Abogó por los derechos de los niños y por la importancia de la educación. Así, escribió poesía sobre la infancia, el amor maternal y la naturaleza. Sin embargo, hoy en día se le recuerda mayormente por sus textos apasionados y sus letras que incluyen amor y erotismo entre mujeres.

Gabriela abordó el rol de la mujer o la diversidad sexual, con un enfoque entre lo tradicional y lo progresista, y mostró su preocupación por la equidad y paridad de contenidos educativos entre niñas y niños.

Prolongando el legado de Gabriela Mistral | Gabriel mistral, Artistas, Literatura

Fotografía de Gabriela Mistral.

No sólo como Premio Nobel de Literatura, sino también como feminista, educadora y política, Gabriela Mistral combatió los márgenes que encasillaban a la mujer.

Para Mistral, las mujeres siempre habían estado relegadas de la humanidad tras no ser beneficiadas por las leyes sociales y al estar restringidas en sus posibilidades de libertad o de acceso a la cultura. Este hecho lo veía como una negación o invisibilización que muchas veces no es explícita pero que incide en el cambio social.

En este sentido, su visión del feminismo hace eco de la explotación laboral, que para la mujer continúa en el hogar, y el sometimiento a una sociedad machista, que también tiene como objetivo reducir, burlar y empequeñecer a la mujer.

¡A continuación te presentamos cinco poetas de Gabriela Mistral, la gran poeta chilena!
***

Riqueza

Tengo la dicha fiel
y la dicha perdida:
la una como rosa,
la otra como espina.
De lo que me robaron
no fui desposeída:
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida,
y estoy rica de púrpura
y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa
y qué amada la espina!
Como el doble contorno
de dos frutas mellizas,
tengo la dicha fiel
y la dicha perdida….

El amor que calla

Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía
a este hablar de los hombres tan oscuro!

Tú lo quisieras vuelto un alarido,
y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido,
antes de la garganta, antes del pecho.

Estoy lo mismo que estanque colmado
y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado
que es más atroz que entrar en la muerte!

Besos

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero…? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos… vibró un beso,
y qué viste después…? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Yo canto lo que tú amabas

Yo canto lo que tú amabas, vida mía,
por si te acercas y escuchas, vida mía,
por si te acuerdas del mundo que viviste,
al atardecer yo canto, sombra mía.

Yo no quiero enmudecer, vida mía.
¿Cómo sin mi grito fiel me hallarías?
¿Cuál señal, cuál me declara, vida mía?

Soy la misma que fue tuya, vida mía.
Ni lenta ni trascordada ni perdida.
Acude al anochecer, vida mía;
ven recordando un canto, vida mía,
si la canción reconoces de aprendida
y si mi nombre recuerdas todavía.

Te espero sin plazo ni tiempo.
No temas noche, neblina ni aguacero.
Acude con sendero o sin sendero.
Llámame a donde tú eres, alma mía,
y marcha recto hacia mí, compañero.

 

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